Mientras el alcalde Enrique Galindo Ceballos presume en el extranjero un San Luis Potosí “de clase mundial”, la capital se hunde entre abandono urbano y espacios públicos colapsados.

Bajo el argumento de promover a la ciudad en la Feria Internacional de Turismo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos viajó a Madrid para vender una imagen de San Luis Potosí que poco tiene que ver con la realidad cotidiana de sus habitantes. En el discurso oficial, la capital es una “ciudad de clase mundial”; en los hechos, es un municipio marcado por el deterioro urbano, el rezago en servicios básicos y una creciente percepción de abandono.
A pesar de haber gobernado durante dos periodos, la administración municipal muestra más rezago que avances. Basta recorrer colonias populares y el Centro Histórico para encontrar calles plagadas de baches, falta de mantenimiento y una atención urbana selectiva, concentrada en zonas privilegiadas. A ello se suman señalamientos reiterados por el manejo del gasto público, con acusaciones de proyectos inflados, pagos irregulares y cifras maquilladas, que contrastan con la precariedad que enfrentan amplios sectores de la ciudad.
El abandono también se refleja en los espacios de convivencia. Parques y jardines lucen deteriorados y sin mantenimiento, al grado de convertirse en focos de riesgo. El colapso de una estructura en el parque de Morales, que dejó lesionado a un menor, evidenció la negligencia municipal. La respuesta del ayuntamiento se limitó a justificar la falta de acción con cintas de advertencia y anunciar el derribo de quioscos, una medida reactiva que evade la necesidad existente de una intervención integral, que no solo no la quiere hacer él, sino que bloquea que lo hagan los demás.
La Alameda “Juan Sarabia” es otro símbolo del fracaso urbano. Lo que fue hace años uno de los principales pulmones y puntos de encuentro de la capital hoy se encuentra en ruinas con bancas rotas, cantera destruida, fuentes inservibles y áreas convertidas en basureros y refugios para actividades ilícitas. Mientras el ayuntamiento promete rescates que nunca llegan, la ciudad pierde sus espacios públicos y los capitalinos enfrentan una administración más interesada en proyectar ambiciones políticas rumbo a 2027 que en atender los problemas urgentes de San Luis Potosí.

