• La entrega de identificadores a dos unidades en Aquismón exhibe corrupción en la Unión Ganadera Huasteca y pone en riesgo la trazabilidad sanitaria del ganado en plena vigilancia por el gusano barrenador.
Una irregularidad de gran magnitud fue detectada en Aquismón, donde a dos Unidades de Producción Pecuaria, propiedad de Marcos Lucero González y Nabor Ponce Aradillas, se les asignaron 13 mil 668 aretes para movilización de ganado, pese a que en conjunto apenas tenían derecho a alrededor de 500. La entrega fue realizada por la oficina del Sistema Nacional de Identificación de Ganado en Ciudad Valles, dependiente de la Unión Ganadera de la Huasteca, lo que abrió una brecha de más de 13 mil identificadores sin sustento claro.
El descontrol compromete la trazabilidad del hato en una región bajo estricta supervisión sanitaria, particularmente por el riesgo del gusano barrenador y la revisión de autoridades nacionales e internacionales. Tras revelarse el caso, las unidades fueron suspendidas temporalmente y el responsable de la oficina, Alejandro Medina Larraga, fue separado del cargo, aunque reubicado dentro de la misma organización.
Mientras los propietarios buscan su reactivación, también se analiza la posible responsabilidad de la dirigencia de la Unión Ganadera, encabezada por Alejandro Ruelas Purata y encargada del manejo de los aretes. La interrogante ahora no solo es quién autorizó la entrega, sino cuántos movimientos de ganado se realizaron al amparo de esta irregularidad y qué impacto podría tener en el estatus sanitario de la Huasteca.
