*El programa estatal «Mi Pase» les brinda viajes gratis pero la FUP no les tramita la tarjeta a universitarios.
Después de que compartiera su postura por el reciente aumento a la tarifa del transporte público, la Federación Universitaria Potosina (FUP) volvió a exhibirse como un organismo sin autonomía real y subordinado a los intereses del rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño Guerra, quien utiliza a su presidenta, Daniela Jonguitud Torres, como un instrumento político para generar polarización social bajo argumentos débiles y descontextualizados.
Resulta incongruente que la rectoría de la UASLP mantenga una postura de choque cuando ha sido beneficiada con préstamos financieros estatales, incluso, se le han otorgado adelantos de las participaciones económicas que le pertenecen. Aún así, el rector impulsa protestas estudiantiles que rayan en lo infantil, evidenciando una doble moral institucional que daña la credibilidad universitaria.
Más grave aún es que la FUP encabece quejas contra el aumento al pasaje urbano cuando San Luis Potosí vive un hecho histórico de transporte subsidiado por el Gobierno Estatal, esto, a través del programa “Mi pase”, que, en tres etapas del proyecto, lleva un total de 30 mil estuidantes beneficiados al otorgarles 40 viajes al mes en cualquier línea urbana. A esto se agrega el servicio de la RedMetro, el cual, desde su creación, ha dado un servicio de más de 13 millones de viajes gratuitos.
Por primera vez existe un esquema de movilidad gratuita para estudiantes y sectores vulnerables mediante estos dos proyectos. El beneficio está disponible, es tangible y representa un alivio económico real, pero ha sido desestimado por alumnos que, alentados por su indiferencia, son manipulados desde el rector Zermeño Guerra a través de la FUP, que insiste en politizar a los estudiantes en lugar de enfocarse en mejorar la vida universitaria y reconocer los apoyos que hoy sí están llegando desde el Gobierno Estatal.
