• Un especialista advierte riesgos geológicos graves en el proyecto, mientras la obra impulsada por el alcalde Enrique Galindo amenaza patrimonio, viviendas y estabilidad del entorno.
El proyecto del paso a desnivel en El Saucito enfrenta advertencias técnicas que lo colocan en el centro de la polémica. El doctor Rubén Alfonso López Doncel, director del Instituto de Geología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, alertó que antes de iniciar cualquier obra es indispensable un estudio geológico-geofísico más profundo. Ya existen evidencias de daños en viviendas cercanas y en la iglesia del Señor del Saucito, además de la presencia de una falla que cruza varias zonas de la ciudad y cuya desviación no está completamente mapeada, pero apunta directamente hacia El Saucito.
Pese a estas advertencias, el paso a desnivel es uno de los proyectos a los que se ha aferrado con uñas y dientes el alcalde Enrique Galindo Ceballos, incluso llegando a la obsesión, a pesar de que la obra se ha vuelto una bomba de tiempo. No solo compromete lo tradicional de este lugar, sino que ahora representa un riesgo real para el entorno. El especialista explicó que la excavación requeriría zanjas de hasta siete metros de profundidad y que la cercanía del santuario agrava el escenario, pues el peso de la estructura podría provocar desmoronamientos hacia la zona de construcción.
López Doncel advirtió que la falla que atraviesa sectores como la colonia Industrial Aviación es una de las más agresivas y que ignorar ese detalle sería un error técnico mayor. Además, la excavación podría alcanzar el acuífero somero, provocando inundaciones y el reblandecimiento del terreno, lo que incrementa el riesgo de colapsos. Aunque ese acuífero está contaminado y no se usa de forma cotidiana, su alteración podría desestabilizar toda la zona.
El académico aclaró que su postura no busca frenar la obra pública, sino exigir que se ejecute con la máxima seguridad. Sin un estudio geológico exhaustivo, las consecuencias podrían ir desde daños a la infraestructura y al drenaje, hasta afectaciones en viviendas y en el patrimonio cultural. Por ello, la insistencia del ayuntamiento capitalino en avanzar sin reforzar los estudios convierte el proyecto en una apuesta de alto riesgo para la ciudad.


