El alcalde viajero de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, continúa basando su administración en viajes al extranjero que no abonan en nada al bienestar de los capitalinos. Durante su gestión, con corte en noviembre del año pasado, ha realizado más de 23 viajes, con un gasto estimado de 25 millones de pesos del erario, en un contexto donde la capital potosina enfrenta una crisis visible de inseguridad, baches, desabasto de agua y acumulación de basura, problemas que su administración ha sido incapaz de resolver.
En este último viaje a Madrid, España, Galindo Ceballos insistió en ir a pesar de que su presencia no era necesaria, ya que la invitación solo era dirigida a los titulares de Turismo del estado y de las ciudades invitadas. Por este berrinche del edil, el gasto ascendería a los 2 millones de pesos, considerando que tomó un vuelo redondo de primera clase que llega a costar $200 mil pesos, sumando al menos el pasaje de otras 10 personas que son parte de su equipo y que, por supuesto, se tiene que llevar a turistear con el dinero de los capitalinos.
Entre los destinos que ha presumido el edil destacan los de España, a donde ha viajado en al menos cinco ocasiones, incluyendo el de esta semana, así como Nueva York, Chicago, Bogotá y Buenos Aires. En varios de estos viajes incluso ha sido acompañado por su esposa, sin que exista una justificación oficial, y en otros casos, como su visita a Argentina, ni siquiera se informó públicamente el motivo. Para la ciudadanía, estas salidas no han generado beneficios tangibles y solo confirman que Galindo gobierna más desde el aeropuerto que desde Palacio Municipal.
Mientras el alcalde se apresura a asistir a la Feria Internacional de Turismo de Madrid, evita enfrentar asuntos graves que tiene pendientes en casa, como las observaciones por más de 400 millones de pesos realizadas por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado o el reciente asalto a una joyería ubicada a espaldas del propio Palacio Municipal. A casi cuatro años de gestión, la ausencia de una estrategia efectiva en materia de seguridad es evidente y los hechos delictivos continúan sin control.
