- Acumula más de dos décadas sin ampliaciones, con cobros elevados y condiciones que, año tras año, siguen cobrando vidas.

La autopista de cuota Ciudad Valles–Rioverde se ha convertido en un símbolo de riesgo permanente para quienes la transitan. Sin tramos de rebase seguro y con un diseño que no ha sido actualizado en más de 20 años, esta vía registra accidentes fatales de manera recurrente, mientras la empresa operadora mantiene intacto su esquema de cobro.
Usuarios denuncian que recorrer este tramo implica pagar más de mil 200 pesos por un viaje redondo entre Ciudad Valles y la capital potosina, sin que el costo se refleje en mejoras sustanciales. Lejos de ofrecer condiciones acordes con una autopista moderna, el camino presenta deficiencias estructurales que obligan a maniobras peligrosas y reducen los márgenes de seguridad.
La carretera es operada por ICA San Luis, S.A. de C.V., filial de Empresas ICA, bajo un contrato de concesión federal que le otorga la responsabilidad de operar, conservar y mantener el tramo. Sin embargo, la falta de ampliación y modernización evidencia un abandono que contrasta con los ingresos que genera la caseta de cobro.
A este esquema se suma la participación de ICA en un vehículo operativo conjunto con la firma canadiense CDPQ, conocido como ICA OVT, que interviene en la operación de varias autopistas del país. Pese a ello, la responsabilidad directa del mantenimiento y la seguridad en la vía Ciudad Valles–Rioverde recae en la empresa concesionaria.
Mientras los accidentes continúan y las quejas se acumulan, la autopista sigue operando bajo las mismas condiciones de hace décadas. Para los usuarios, el problema no es solo el deterioro de la carretera, sino lo que consideran una lógica de ambición empresarial que prioriza la recaudación sobre la vida y la seguridad de quienes no tienen otra alternativa para transitar por esta ruta.

