Con bombo y platillo, el alcalde de Ciudad Valles, David Medina Salazar, y su esposa, la presidenta del DIF municipal, Ena Avendaño, presumieron la recaudación de 2 millones 335 mil pesos del llamado Vallestón 2026, una colecta que vuelve a cargar sobre los hombros de la ciudadanía el financiamiento de los programas sociales que, en teoría, deberían sostenerse con recursos públicos.

El hecho cobra mayor peso si se considera que tan solo en el último trimestre de 2025, la administración de Medina Salazar recibió más de 72 millones de pesos en participaciones estatales y federales. Una cifra nada menor que, en un manejo responsable y transparente, debería ser suficiente para fortalecer al DIF municipal y garantizar apoyos a los sectores vulnerables sin recurrir a colectas públicas. Sin embargo, la insistencia en estos eventos deja la impresión de que los recursos oficiales no alcanzan, se administran mal o simplemente no se destinan a donde deberían, como la promoción política de la hija de ambos personajes.

Mientras el alcalde y la presidenta del DIF agradecen donativos y entregan sillas de ruedas o aparatos auditivos frente a las cámaras, persiste la percepción de un gobierno incapaz de sostener su política social con el presupuesto que ya recibe.

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