En San Luis Potosí, la crisis del agua ya no se mide por litros repartidos, sino por la incapacidad de INTERAPAS para garantizar el servicio que sí cobra puntualmente. Mientras el organismo presume haber distribuido 84 millones de litros en pipas durante marzo para 75 colonias, la realidad en las calles es otra: miles de familias siguen con las llaves secas y pagando de su bolsillo lo que debería salir de la red pública.
Colonias del sur, norte y Soledad viven entre fallas de El Realito, pozos fuera de servicio y baja presión, un problema que dejó de ser contingencia para convertirse en rutina. En zonas como Sauzalito, Rosedal, Jardines de Oriente y Satélite, los vecinos denuncian meses sin servicio regular, mientras los recibos siguen llegando sin descuentos ni respuestas claras.
La consecuencia es brutal: familias que además del pago mensual deben desembolsar hasta 1,800 pesos por una pipa particular, convirtiendo el acceso al agua en un privilegio para quien puede pagarlo.
INTERAPAS ya no solo falla en distribuir agua; trasladó el costo de su ineficiencia directamente al bolsillo de la ciudadanía. Hoy en San Luis Potosí, el derecho al agua se volvió un negocio donde el organismo cobra por adelantado y el ciudadano resuelve por su cuenta como tener agua en sus hogares.
