Vecinos y comerciantes del Centro Histórico han alzado la voz ante lo que califican como un problema cada vez más grave, la proliferación desmedida de lavacarros que, aseguran, ya se han apropiado de calles y espacios públicos sin ningún tipo de regulación.

Lo que antes era una actividad esporádica de fines de semana, hoy, denuncian, se ha convertido en una constante de lunes a viernes, afectando la movilidad, el comercio y la tranquilidad de quienes viven y trabajan en la zona.

De acuerdo con los testimonios, los lavacarros no solo ocupan la vía pública y cobran por “cuidar” o lavar vehículos en espacios que son de todos, sino que además incurren en prácticas intimidatorias. Comerciantes señalan que algunos ingresan a los negocios para exigir “cooperaciones” de manera insistente, generando un ambiente de tensión e inseguridad.

“Ya no es solo una molestia, es un problema serio que nadie está atendiendo”, reclaman los afectados, quienes advierten que esta situación deteriora la imagen del Centro Histórico y ahuyenta tanto a clientes como a turistas.

En medio de este escenario, las críticas apuntan directamente al alcalde viajero Enrique Galindo Ceballos, a quien acusan de falta de voluntad para poner orden. Para los ciudadanos, el problema no es nuevo, pero sí evidencía una omisión preocupante por parte del gobierno municipal, que hasta ahora no ha implementado acciones contundentes para regular o retirar a quienes operan fuera de la ley.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *