
La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) no solo enfrenta una crisis de seguridad, sino un colapso ético bajo el mando de Alejandro Zermeño Guerra. Lo que comenzó como denuncias en tendederos escolares entre 2023 y 2025, escaló a una tragedia ineludible el pasado 17 de octubre: la violación de una estudiante de 18 años en las propias oficinas de la Federación Universitaria Potosina (FUP).
Ante ese hecho los estudiantes realizaron manifestaciones y toma de instalaciones universitarias para exigir justicia y mayor seguridad a las y los estudiantes.
En la coyuntura del caso de la facultad de Derecho otras estudiantes levantaron la voz, los universitarios denunciaron que, en Agronomía también hay varios casos de acoso contra alumnas por parte de un profesor llamado “Camilo”, mientras que en la Facultad de Economía fue señalado el nombre del maestro Cabrera quien fue acusado formalmente por acoso sexual.
Durante este 2026, un nuevo caso sale a la luz pública, en esta ocasión fue una ex alumna de la Facultad de Ciencias quien denuncio que un profesor la había violentado físicamente, el enojo de la comunidad estudiantil no se hizo esperar y llevaron a cabo manifestaciones y bloqueos de avenidas.
La falta de perspectiva de género de Zermeño Guerra también se refleja en la vida política de la institución. Tras la salida de Germán Pedroza, el proceso para elegir la nueva dirección en Derecho ignoró sistemáticamente a las maestras y académicas con trayectoria. Las docentes denunciaron no haber sido escuchadas, confirmando que en la UASLP de Zermeño, las mujeres son invisibles tanto en las denuncias de abuso como en los espacios de poder.
Pese a los señalamientos, el avance de las sanciones es nulo, evidenciando que los protocolos de género de la UASLP son, en la práctica, letra muerta de la institución y que lamentablemente al rector le preocupa más cuidar un edificio que a sus alumnas.

