Con una manifestación desangelada y carente de argumentos jurídicos y técnicos, un reducido grupo de navistas encabezados por Luis González Lozano, dirigente de la asociación civil Cambio de Ruta, intentó frenar el desarrollo del Parque Tangamanga Uno, específicamente la rehabilitación integral del Parque Acuático Splash. La movilización, con escasa convocatoria, evidenció más una intención de bloqueo que una defensa informada del espacio público, pese a que el proyecto representa una alternativa recreativa para miles de familias potosinas durante las vacaciones de Semana Santa.

Durante el encuentro en la zona del Splash, autoridades y responsables del parque atendieron directamente a los inconformes, ofrecieron diálogo abierto y pusieron sobre la mesa opciones concretas, como participar en jornadas formales de reforestación, recibir información detallada del proyecto ejecutivo y conocer cómo diversas peticiones ya están contempladas en el plan integral del parque. Sin embargo, varias de estas alternativas fueron rechazadas o ignoradas por los manifestantes, lo que reforzó la percepción de una oposición sin interés real en el intercambio técnico ni ambiental.

Llama la atención que quienes hoy se oponen al proyecto nunca se pronunciaron durante más de cuatro décadas de abandono y deterioro del parque y de otros espacios de la capital y el estado. No hubo protestas cuando las instalaciones estaban en malas condiciones ni cuando faltaba mantenimiento. Hoy, con una modernización que ha incorporado nuevos espacios recreativos, culturales y deportivos, además de mejoras en accesos, vialidades, luminarias y programas permanentes de reforestación, el discurso de los navistas parece centrarse únicamente en frenar el desarrollo de la infraestructura, incluso cuando el beneficio social es evidente.

Incluso entre los asistentes se registraron posturas encontradas, ya que algunos rechazaron el proyecto sin mayores fundamentos, otros ciudadanos defendieron la rehabilitación del centro acuático como una oportunidad para que familias de bajos recursos accedan a espacios dignos de esparcimiento. En ese contraste quedó expuesta la fragilidad del argumento navista, sostenido más en consignas que en datos, y la falta de congruencia de un activismo que aparece solo cuando el progreso ya está en marcha.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *