La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), bajo la administración del rector Alejandro Zermeño Guerra, es señalada por un nuevo caso de presunta agresión cometido por un docente, así como por la forma en que la institución intentó manejar el tema con discreción y silencio. Se trata de la denuncia realizada por una egresada de la Facultad de Ciencias, quien señaló haber sido agredida y herida con una arma blanca por un profesor identificado como César Gabriel N., un hecho ocurrido desde enero pasado y que era del conocimiento de la propia universidad.

De acuerdo con la información disponible, pese a la gravedad del caso, la UASLP no actuó de manera inmediata ni transparente. El docente señalado continuó ligado a la universidad durante semanas, y solo fue destituido después de que el caso comenzó a trascender públicamente, lo que deja en evidencia una reacción tardía y forzada, más preocupada por el control de daños que por la protección de las víctimas. Esta omisión refuerza la percepción de que, bajo la rectoría de Zermeño Guerra, se privilegia el encubrimiento institucional por encima de la justicia y la rendición de cuentas.

Resulta especialmente grave que la máxima autoridad universitaria haya intentado minimizar o contener la información, cuando la UASLP cuenta con protocolos y discursos oficiales que aseguran cero tolerancia a la violencia de género. En la práctica, estos lineamientos parecen quedarse en el papel, mientras las víctimas enfrentan solas procesos largos, revictimizantes y sin acompañamiento efectivo por parte de la universidad.

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